RESTAURANTE LA VASCA, EN FAMILIA.

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DE DONDE LAS GANAS DE PITANZA POR LLENAR SUS ESCUÁLIDOS BUCHES, TRAÍAN EN JAQUE A NUESTRO ILUSTRE CABALLERO DON ALONSO Y A SU FIEL ESCUDERO.

PRIMERA PARTE

Bien era cierto que según se iban adentrando en las horas de vísperas, el recuerdo del desfiladero que hacía tres leguas y poco habían dejado a sus espaldas y donde tan fiera batalla habría librado nuestro hidalgo contra el mago Bracamonte, que convirtió el paso en afilados dientes donde dejó don Alonso parte de sus ajadas carnes, no hacían sino recordarlos a ambos que era llegado el momento de reconfortar el cuerpo que el alma ya estaba ahíta de aventuras por el momento y era menester dar con alguna tahona para saciarse y resarcirse de tan grandes venturas. Y, aunque fuera en algún camaranchón, poner los huesos a buen recaudo, solo por aquella noche hasta acometer nueva singladura.
-Si los sarracenos, amigo Sancho, y según Albelda llegaron a referirse a este paso como "Castrum cui Pontecurbum nomen est"(*), te aseguro que yo ni vi puente curvo ni cuervos que nos arrojasen pan con el que ahora saciarnos, ni vino para rellenar nuestros pellejos, sino la fiereza de ese mago del cual tan insigne batalla libramos en nombre de mi señora que ha de recordarse por mucho tiempo y dar justa fama a este paso de Pancorbo donde más gestas habrán de recordarse(**).
-Deje vuestra merced que sean los principales y los doctores los que escriban con recto pulso la historia y busquemos en el pueblo que allá en lontananza se avecina un lugar donde enmudecer los ayes lastimosos de nuestras tripas, que bien merecido lo tenemos y hay que dar a Dios lo que es de Dios y al hombre lo que le holgase y saciase.
Asintió desde su rocín flaco don Alonso de Quesada que bien parecía que montaba sobre un conjuro porque es dicho que: "A quien mal deseas, un rocín le veas.Y a quien más mal, un par" y con fino trote porque rocín y borrico no daban ni para suspiros, distinguieron a lo lejos las luces de una ciudad que dormitaba al lado de un ancho río cruzado por un puente de piedra y jalonado por dos señoriales leones que mordían sendos escudos como armas de la villa, o así éstos dos quisieron entenderlo.
Ya a los pies del puente que, como un gran portalón, unía Castilla La Vieja con territorios vascongados, don Alonso giró sobre la montura que a duras penas le mantenía sobre Rocinante y espetó a su escudero:
-Mira, buen Sancho, de preguntar a ese rústico que se nos acerca, no sea que haga las veces de ventero y nos ahorre camino para lo que acontecemos en nuestras penurias, que no ha de pasarnos lo que a Amadís cuando se llamaba Beltenebros y se alojó en la Peña Pobre. No sería de ley después de la batalla purgar penitencia por ocho años u ocho meses, que no le llevo muy bien las cuentas, por sinsabores a la señora Oriana, que mi señora Dulcinea no hizo ni un tanto así.



(*) En el Cronicón de Albelda al narrar las incursiones sarracenas, entre los años 882 y 883, cita el Castrum cui Pontecurbum nomen est: "Nació pues para la historia como fortaleza para dominar el paso del desfiladero, siendo bautizada con el hecho diferencial que había a su entrada: UN PUENTE CURVO."
Otra versión facilitada por Tate dice que estando sitiados por los Sarracenos, unos Cuervos llegaron lanzando Pan, se consideró un milagro y quedó el nombre del pueblo Pan-Cuervo que degeneró en Pancorbo.(Fuente: Wikipedia)

(**) La primera invasión napoleónica fue desbaratada por los mirandeses desde las laderas de este desfiladero (Fuente: Antonio Fraguas "Forges", "La Historia Forgesporánea. Hecho contrastado)

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