YOYES, 25 AÑOS

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"...Parece que los últimos no quieren aceptarlo,(ETA) como si fuera un marido al que la mujer ha dejado pero que, mientras no todo el mundo lo sabe, mantiene la esperanza de que ella vuelva. (...) Estoy en una situación muy delicada, entre la espada y la pared. Unos me acusan de ser dirigente, con lo que pueden matarme si piso Francia, y otros (ETA) ponen el grito en el cielo, con lo que tiene de peligroso, como si se tratara de una traición".



Dolores Gonzalez Katarain, alias 'Yoyes', fue una dirigente de ETA, nacida en Ordicia (Guipúzcoa, País Vasco, España) el 14 de mayo de 1954 y asesinada por ETA en la misma localidad el 10 de septiembre de 1986. Fue la primera mujer dirigente de ETA y "ejecutada", "suprimida", (o vaya usted a saber qué nombre le pueden poner a ciertas barbaridades unos descerebrados que piensan que son omniscientes y estan en posesión de la verdad divina) o asesinada en presencia de su hijo de tres años Akaitz a manos de la misma organización, acusada de traición.


ALGO DE HISTORIA: EL PRINCIPIO DE LA MILITANCIA EN ETA. (Fuente Wiki, Correo y archivos personales)

Yoyes nació el 14 de mayo de 1954 en el seno de una familia que, pese a las diferencias ideológicas, estaba unida por «unos lazos muy sólidos». Su madre procedía de una tradición de agricultores vascos con fuerte identidad nacionalista, mientras que su padre, que creció en Castilla, se consideraba «más español que vasco». Era la segunda de ocho hermanos, parte de los cuales simpatizaban con ETA. «Para éstos supuso una auténtica sorpresa que dejara la banda», aseguran quienes compartieron con ella aquel momento.
Ingresó en ETA a principios de la década de 1970 y entabló una relación sentimental con Joxe Etxeberria, Beltza, que falleció en 1973 al hacer explosión la bomba que portaba.

Yoyes se encargaba de dirigir un comando de miembros no fichados formado por mujeres y planeó dinamitar un autobús en el que viajaban miembros de la Guardia Civil. En 1978 formaba parte del Comité Ejecutivo de la rama militar. Un año más tarde, la policía francesa la detuvo y fue confinada en una prisión del sureste de Francia.
Tras el asesinato en 1978 del dirigente de la organización José Miguel Beñarán Ordeñana, "Argala", a manos del Batallón Vasco Español, fue alejándose paulatinamente de la misma, disconforme con la llamada "línea dura" que iba imponiéndose. En 1980 salió de ETA y se exilió en México, donde estudió Sociología y Filosofía, trabajando para las Naciones Unidas. En 1984, viajó a París donde obtuvo el estatuto de refugiada política.

En agosto de 1985, al no haber ninguna causa judicial abierta contra ella y a tenor de lo dispuesto por la "Ley de Amnistía" de 1977, gracias a la ayuda de un amigo en el Ministerio de Economía, entró en contacto con el dirigente socialista, y director de la Seguridad del Estado, Julián Sancristóbal y decidió regresar al País Vasco pactando también su regreso con el dirigente etarra Txomin Iturbe con la condición de que se hiciera discretamente para que no pudiera ser utilizado con fines propagandísticos.

Sin embargo, la reinserción de la que durante años había sido la militante más buscada no podía dejar de ser utilizada ni de tener repercusión mediática; el gobierno español presentó este hecho como una acogida a las medidas de reinserción que entonces existían y el semanario Cambio 16 publicó un amplio reportaje con el título "El regreso de la etarra" y la fotografía de Yoyes en portada, considerado como detonante de su condena a muerte.

LA EJECUCIÓN: NERVIOS ENTRE LA CÚPULA.


«Estás muerta». Tres días antes de que la mataran, su amigo Mikel Arzumendi, antropólogo, la encontró en la playa con su marido Juan José y su hijo de tres años y medio. Era 7 de septiembre de 1986. En el barrio de Gros, las paredes aparecían empapeladas con el rostro de la mujer. No es que presentara nuevo disco.Dolores González Kataráin había cambiado el canto de las pistolas por las nanas. Ese pecado imperdonable la había convertido en mujer aún más famosa: «Yoyes, estás muerta». Y lo estaba.
10 de septiembre. Yoyes paseaba con su único hijo Akaitz por la plaza de José Miguel Barandiarán en Orditzia. Tenía 32 años.No reparó en Fermín (José Miguel Lasa Getaria), a quien conocía, que fue el que le señaló a Kubati (Antonio López Ruiz) quién era el objetivo. Cuatro tiros. «Dos hombres la han matado, amona», le dijo Akaitz a su abuela Angelita.
El pleno municipal de la ciudad decidió suspender las fiestas en señal repulsa a un atentado "fascista y totalitario", sin que el hermano de Yoyes, concejal de dicho ayuntamiento por Herri Batasuna, condenara el asesinato de su propia hermana, (Una de dos: hay que tenerlos cuadrados o estar muy acojonado). Por su parte dirigentes próximos al entorno de ETA justificaron su asesinato, para variar. Hay que atar la burra donde mande el amo.
Kubati fue detenido en noviembre de 1987, cuando realizaba una llamada telefónica desde una cabina de Tolosa, dentro de una operación que la Guardia Civil denominó con el nombre del hijo de Yoyes.



EL POSO.

El Gobierno de Adolfo Suárez había dictado en 1977 una amnistía general para todos los presos políticos exentos de delitos de sangre. Y Yoyes estaba entre los que se podían acoger al perdón gubernamental. En sus diarios, se refleja cada vez más su desencanto con la línea que adopta la direción de ETA, dura, implacable, descreída de la vía pacífica y cada vez más afecta a las tesis de socialización del dolor. El 11 de noviembre de 1985 la pareja, con Akaitz, regresó a España con la amnistía bajo el brazo, la foto de la líder etarra en las portadas de todos los periódicos y la cúpula de ETA fraguando su venganza. No iba a pasar ni un año hasta la ejecución. Yoyes ya barruntaba su final en 1984, y lo escribe en su diario un día de abril: «Me voy a morir y es mejor una muerte rápida, aunque sea violenta, pero no puedo morirme ahora».
Veinticinco años exactos después de su asesinato por parte de ETA, la sombra de 'Yoyes' sigue pesando como una losa sobre la banda armada. Su asesino, 'Kubati', logró matarla, pero al mismo tiempo la inmortalizó como ejemplo de insumisión interna.
Kubati creó el mito Yoyes y, desde entonces, ETA no ha podido desprenderse de la alargada sombra de la ex dirigente que, de la noche a la mañana, pasó de ser una heroina, especialmente en el Goierri, a convertirse en una traidora, repudiada por buena parte del MLNV y en el punto de mira de la banda armada por su arrepentimiento y claudicación ante la estrategia político-penitenciaria del Estado español.
Su estela ha sido seguida de manera silente pero arriesgada por decenas de presos de ETA que, al igual que ella, han decidido abandonar la férrea disciplina de la banda y negarse a cumplir la consigna de no acogerse a los beneficios penitenciarios y rehusar la reinserción social.
Su insumisión estuvo además aderezada con un goteo lento y discreto, pero firme y sonoro, de críticas públicas a la actuación y deriva de la organización armada, así como a la postura seguidista y poco política de HB. Sus catilinarias contra los que años antes eran sus correligionarios tomaron carta de naturaleza en el libro Desde mi ventana, publicado a mediados de los 80.

A finales de 1985 escribió en su diario: "Muchos son culpables de esta injusticia, ¡demasiados! Hay otros que no, pero son impotentes ante ella. Hay también mucho silencio cómplice. Mucho miedo en la gente ante todo, ante su propia libertad... ¡cuánta mierda!
Corrían años muy sangrientos, con ETA en plena escalada de atentados mortales y el GAL enseñando la patita. Yoyes se distanció entonces por completo de lo que ella consideraba "militarismo fascista" de la banda armada. Pero lo que más precipitó la decisión de ETA de condenarla a muerte fue su reivindicación a la libertad de pensamiento.
Kubati,el asesino de Yoyes, mantuvo correspondencia con Otegi mientras éste permaneció en la cárcel y le instaba al portavoz de Batasuna a apostar por la vía del diálogo y a "salir de la trinchera".

Lo malo es que no se lo pensó antes de apretar el gatillo.

- ¿Tú eres 'Yoyes'?
- Sí.
- ¿Sabes quién soy yo?
- No.
- Soy miembro de ETA y vengo a ejecutarte.


Un primo de 'Yoyes', en una carta dirigida al terrorista, le llamó «cobarde» por no reconocer la comisión del crimen. «Eres un héroe de pacotilla que lo único que has hecho es matar por la espalda», le espetó. Agradeció incluso que 'Kubati' no hubiese aceptado acogerse a las medidas de gracia para no encontrarse con él por la calle. «Que cumplas toda la condena y que lo pases lo peor posible», le deseó.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Fanáticos y crueldad. La combinación perfecta para el terror.

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